El Misterioso Mundo del Chat de las Mamás del Colegio

Anoche fui a una cena. Como todas las cenas, uno no sabe si es más educado poner el celular del lado del tenedor o del cuchillo por lo cual nadie se juzga. A fin de cuentas, el celular siempre es el indicativo de que no somos cinco alrededor de una mesa, en realidad somos cinco humanos y diecisiete invitados virtuales.

El tema de hablar por celular en la mesa ya es una costumbre la cual no me molesta a menos de que seamos dos y yo te esté echando un cuento. Ahí sí es como mejor agarrar mi teléfono y comenzar a chatearte a ver si me prestas atención. Este no era el caso de esta cena, aquí la conversación fluía y y los cinco estábamos lo suficientemente entretenidos como para no tener que mirar a la pantalla. Sin embargo, el celular de mi amiga Mela no dejaba de sonar. Con insistencia eso era “¡Pin! ¡Pin! ¡Pin!” cada tres segundos. Molesto por el incesante ruidito, interrumpí la conversación y le dije:

-A mí me parece de muy poca discreción que tú tengas un chat abierto a esta hora con un amante en presencia de tu marido.

-No vale, ¿qué amante? –me contestó -. Uy no, qué flojera tener un amante, el único novio que yo tengo aparte de Carlos es YouTube. No, no, esto es un chat ladíllisma de las mamás del colegio.

-¿Y qué pasó? ¿Se perdió un niñito? –preguntó otro comensal.

-Olvídense –contestó Carlos, el esposo de Mela -. Esto es todas las noches y todavía están en calentamiento. No hemos llegado al punto donde el pin es un compuesto de cien pines a la vez.

De esta manera fui introducido al misterioso mundo del chat de las mamás de colegio. Yo ignoraba que tal grupo de chat existía pero aparentemente es el estándar para toda madre que cuente con un celular y un hijo en edad de decirle: “A ver Santiago, sopla aquí. ¡Sopla! ¡Sopla! Muy bien!” Por lo que aprendí, el chat de una mamá de colegio es como perderse en una jungla peligosa. “Mientras más hijos tengas, más números de chats tienes, lo cual es una desgracia para todas y me imagino una tragedia para las que son opusas”, me explicó Mela.

La insistencia de este chat, el cual no me dejó reproducir en fotos por temor a represalias pero sí copiar, comenzó porque una mamá del colegio preguntó lo siguiente:

Mamá 1: Hola

Mamá 2: Hola

Mamá 3: ¡Hola!

Mamá 26: Helloooooooo

Mamá 1: Quería saber si alguna de ustedes tiene a su hijo malito del estómago.

Mamá 6: Amigaaaa por quéee que pasó???

Mamá 2: No, Matías está bien

Mamá 21: Sí, mi Sabri también. Ya lista con la exposición de los guaraos hecha para mañana. #proudmom!

Mamá 1: Es que Miguel anda como con el pupusito flojo.

Mamá 3: Noooooooooooooo (muchas caritas)

Mamá 19: Fren, qué le pasóoooo?

Mamá 1: Sí, horrible y yo no sé que le pasa pero de repente fue algo en el colegio…

Mamá 5: Amiga, ahora que lo mencionas… Vero no se siente nada bien.

Mamá 6: Ay noooo los pobres. ¿Será el agua en el colegio? :(((

Mamá 1: Sí es que el pupusito es como color verdoso y me angustié.

Mamá 5: Sí Vero lo tiene igual. Qué vaina…. Ya llamé a Raga pero me dice que es normal.

Mamá 13: ¿Alguien vio el partido esta mañana?

Mamá 2: Betsa qué insensata, estamos hablando de Miguelito y Vero que no se sienten bien.

Mamá 13: Ups, perdón.

Mamá 7: Hoy no jugaron mi Betsa

Mamá 1: Pero es que no sé si mandarlo al colegio mañana, es que miren…

[FOTO DEL PUTO PUPUSITO DE MIGUEL]

Mamá 13: Ascooooooooooooo

Mamá 2: Ay nooo, pobrecito!!!!

Mamá 5: Si así lo tiene mi Vero. Que vaina, ¿quién le habrá pegado esto…

Mamá 1: Yo como que no lo voy a mandar mañana al colegio.

Mamá 16: Sí amiga, es mejor. Después ese virus se esparce y ay no quiero ni pensarlo… Saben que hoy estaba leyendo sobre el Chikungunya y miren déjame mandarles este link….

La conversación continuó, pero Mela decidió apagar el celular. Obviamente la cena de todos también terminó después de estar expuesto a los residuos intestinales de un pobre niño que espero crezca con bastante personalidad. Aparentemente los chats de las mamás son un foro de dudas cuando el médico, el marido y el sentido común te bloquean en WhatsApp.

-Y en las protestas fue peor –me dice Mela-. Ahí eran 87 mensajes de “No” y “Sí” cuando una sola preguntaba: “¿Alguien va a mandar a su hijo al colegio mañana?

Hoy almuerzo con mis amigos de la universidad y le pregunto a las mujeres si tienen chats de mamás. Todas ruedan los ojos como si les hubiera dado en la madre. “Yo tengo el chat oficial”, me dice una, “luego el chat paralelo donde nos burlamos de las demás mamás, luego otro chat más privado con tres amigas y encima el chat de la maestra”.

-Ah, es que la maestra se comunica también por chat? -le pregunto a una. Ella me muestra su celular. El chat se llama “Vaca y Terné”.

-¿Qué significa eso?, -le pregunto.

-Aparentemente el colegio va a hacer un acto de grado con las canciones de Simón Díaz. A la hija de mi amiga le ha tocado ser la Vaca Mariposa y a otro el Ternerito.

-O sea, ¿tú me estás diciendo que la maestra tiene un chat abierto con cada personaje de la fauna en el folklore venezolano? -pregunto incrédulo.

-Y eso que no es Navidad, Toto. En Navidad está el amigo secreto, el acto de Santa, la repartición de regalos, y el chat para ver quien trae los brownies.

-¿Y no hay reglas? Porque eso de que haya 27 mamás diciendo “Ok” es como para lanzar el celular por la ventana y educar a tus hijos en casa.

-Sí, sí hay reglas, -me responde otra amiga. –Al principio del año se manda una serie de reglas para todas donde no se puede hablar de otra cosa que no sea el colegio, los mensajes deben ser exclusivos para todas, etc.

-Claro -interrumpe mi amiga de la hija-vaca Mariposa-, cada cierto tiempo sale una como la del cuento del pupusito que esa se ve que no está en un chat con reglas porque en el mío le hubieran lanzado el código de reglas completo.

-¿Y cómo hacen con los piojos?

-Ah no bueno, eso ya es todo el año. Lo peor es que hay mamás que se lanzan puntadas tipo: “se le recuerda a todas que las niñas deben llevar el pelo amarrado”. Eso claramente es para la niñita con el pelo rulo que llega julio y parece un afro.

Ya en casa, me pongo a pensar en lo siguiente: yo me quejo porque tengo tres chats. El de mis amigos de la universidad, mis amigos del bar y mi grupo de alerta sobre el posible divorcio de Kim Kardashian para así lanzar el tweet cómico que ya todos tenemos preparados desde que la Kim se comprometió con Kanye West. Con el grupo de la universidad me paso días borrando fotos de los hijos de mis amigos porque a veces siento que mi celular es un Kindergarten. Pero ver a mis amigas madres en esto de los chats colegiales hace de mi un amateur. Ellas tienen que llevar el chat al psicólogo. O peor, rezar que las vacaciones lleguen pronto para hacer lo que imagino debe ser la mejor sensación del mundo después del sexo: “Mamá 1 ha dejado el chat ‘5to Grado B’”.-