El Libro Desaparecido

Mi mamá me llama para que la ayude a clasificar y botar una cantidad de papeles y facturas que se han acumulado a través de los años en su casa y uno de los papeles que encuentro es éste:

img_0483

Aparentemente en 1994, Alejandro mi hermano tomó un libro prestado de la biblioteca de su colegio llamado “The Candy Corn Contest”. Lo perdió y por ello el colegio le cobró a mis papás seis dólares ($6) por la gracia. Año en el que por cierto, Rafael Caldera instituyó un control de cambio (OTAC) así que me imagino que el regaño por el fulano librito ha debido ser descomunal.

Lo más insólito es que en diciembre recogí los libros de la biblioteca de su antiguo cuarto y recordé que había metido ese mismo libro en una caja que todavía no he llevado al Banco del Libro para donar (Fun Fact sobre mí: yo encuentro todo. Todo. Jimmy Hoffa no ha sido encontrado porque no me han llamado).

img_0485

Y ahora que el misterio del libro perdido ha sido resuelto, me pregunto: ¿será que la Escuela Campo Alegre aceptaría la devolución de un libro que fue sacado de su biblioteca 24 años después? Esto tiene que ser un récord de devolución tardía, lo sé, pero por lo menos prueba de que nada en este mundo está perdido sino temporalmente mal puesto.

Nota: Le mando este cuento a Alejandro antes de publicar y me pone: “¡Qué bolas! Y ese peo que me formaron. Yo siempre creí que se me había caído por el borde de una litera en Playa Azul. No publiques esa vaina que mi papá seguro sigue bravo!”

Nota 2: Se lo mando a mi Papá y me pone: “Me acuerdo perfecto. Le voy a cobrar intereses y en la factura le meto unos candy corns”.

Nota 3: Mi mamá: “¿Tu papá qué se va a estar acordando de eso? Eso seguro es porque le dio antojo y ahora va a salir por toda Caracas a buscar quién hace candy corns para comérselos. Me vas a seguir ayudando a botar papeles, ¿sí o no?”

Advertisements

Cuestión de Favores

El historiador griego Tucídides dijo una vez que aseguramos amistades no cuando recibimos favores sino cuando los hacemos. Y eso es muy bonito, pero apuesto a que el “Tuci” jamás le hizo un favor a uno de sus hermanos porque si no la frase sería: “hacerle un favor a un hermano siempre implica una tragedia griega”. Si no que lo diga mi amigo Roberto a quien le ocurrió este episodio familiar hace un par de días.

La hermana de Roberto acaba de montar una compañía que cuida casas mientras sus dueños no están. Ella se encarga de ir y prender las llaves del agua, bajar las pocetas, revisar los bombillos y regar las matas. Si hay algo que necesite atención, pues ella lo arregla y así cuando los dueños regresen encuentran una casa habitable y no una construcción en decadencia tipo la mansión de Miss Havisham en Grandes Esperanzas.

El negocio es bueno, particularmente porque nadie quiere dejarle sus casas a los fantasmas del abandono. Pero la hermana de Roberto jamás imaginó que su primer trabajo le iba a enseñar sus primeras lecciones en el oficio. Y ni siquiera, pues ella ni estaba. La lección la aprendió su Roberto gracias a un favor de hermanos.

Encontrándose fuera del país por motivos personales le pidió el favor a Roberto que se encargara de la primera casa que contrató sus servicios. De manera diligente, Roberto fue a la casa a revisar el estado de las cosas. Le explicó al vigilante lo que venía hacer y con las llaves que le dieron entró al apartamento silencioso. Pero no encontró un silencio lúgubre sino más bien un sonido extraño. Un ruido que venía desde el fondo y que indicaba que no estaba solo en casa.

(Insertar música tenebrosa aquí)

Cuenta Roberto que oía un ruido familiar desde el cuarto principal y cuando entró sintió en el baño el correr del agua, como si alguien estuviera bañándose. Y ahí empezó su dilema: ¿entrar al baño a revisar cómo le ordenaron hiciera o entrar al baño y encontrar a la dueña de la casa en pelotas y encarar un chancletazo y posterior juicio por voyerista?

Decidió tomar el riesgo y caminó hacia el baño para abrir la puerta diciendo “Hola, es Roberto” varias veces para no matar a la dueña de un infarto. Pero antes de llegar a la puerta ya veía el accidente. Un charco de agua había hecho una piscina de la alfombra blanca en el cuarto y el baño no era más que un Jacuzzi digno para La Sirenita. La bañista misteriosa resultó ser la ducha del bidet que le dio por ser fuente en ausencia de habitantes.

Una llamada de alerta a la dueña y otra de mentada de madre a su hermana después, Roberto se encontraba con los pantalones remangados intentado drenar el desastre que había causado la ducha tremenda. Un hueco en la tubería había hecho que se atolondrara por lo cual varios tobos y mopas tuvieron que ser empleados para limpiar la fontana di Trevi a la caraqueña.

¿La lección aprendida según Roberto? Hay favores que se les hacen a los hermanos sin preguntar. Pero cuando requieren de chaleco salvavidas, aspiradora que recoja agua y chapaletas es mejor leer todos los términos y condiciones.

Las Malas Juntas (entre Vecinos)

Mariela Celis fue invitada por la Revista Estampas de El Universal para fungir como editora invitada. En una fiesta conversamos y se le ocurrió que yo sería genial para escribir la minuta de una junta de condominio. Yo nunca he vivido en un edificio así que éste fue mi intento el cual comparto.

Minuta de la Asamblea de la Junta de Condominio del edificio de Mariela, las Residencias Quimbombó.

Estimados vecinos de Residencias Quimbombó:

La presente es la minuta de la asamblea de la junta de condominio que se celebró anoche en el salón de fiestas del edificio. Si bien hubo suficiente quórum, se les recuerda a los vecinos que es un deber la asistencia de TODOS. No quiero mencionar nombres pero es contigo el del Twingo azul que siempre me tranca en el estacionamiento. Todos sabemos que anoche llegaste temprano porque oímos el tubo de escape ese que no has terminado de arreglar desde que el Costa Concordia se fue de jeta. Pero bueh…

A continuación mis notas:

PUNTO 1: Como acordado en la agenda, se procedió a una disculpa pública con apretón de manos del vecino del 5-A y el del 5-C luego de la lanzada de sillas en la última asamblea cuando se discutió el tema del presupuesto anual. Aun tienen prohibido estar juntos en las áreas comunes del edificio por temor a daños a la infraestructura, pero por lo menos hicieron las paces y ya la pobre doña Maigualida del 5-B no estará tipo malla de tenis con la insultadera entre balcón y balcón.

PUNTO 2: Acto seguido, la Presidenta de la Junta de Condominio, señora Aurora Genoveva García Galindo de Montes de Oca, vecina del apartamento 3-B hizo un resumen detallado de las mejoras al inmueble durante el primer mes de su gestión: arreglo de jardinería con inclusión de esculturas de garzas blancas talladas en madera, compra de felpudo con la palabra “Bienvenidos a Nuestro Hogar” para la entrada del edificio, y pintura de la fachada de la caseta de vigilancia en rosa pálido con apliques dorados.

PUNTO 3: El señor Ramón Barreto, vecino del apartamento 10-A, propuso una votación formal para despedir a la Presidenta de la Junta de Condominio por cursi. Moción aprobada. Votación unánime. La señora Aurora Genoveva García Galindo de Montes de Oca se retiró de la asamblea amenazando con que se iba a llevar las garzas del jardín a su casa. (Aplausos).

PUNTO 4: Se procedió entonces a la nominación de candidatos para ocupar la dirección de la Junta por el resto del año. Se postularon el señor Ramón Barreto, anteriormente identificado, y el vecino ese del 2-B que nadie sabe cómo se llama pero que es más metiche que suegra en cocina de nuera. La votación quedó 20-1 resultando electo el señor Barreto. El vecino metiche se retiró de la reunión gritando: “¡Bien bonito, pues! Ahora resulta que yo vivo con el CNE”. A título personal, discrepo del señor del 2-B. Si aquí viviera el CNE la tendencia hubiera sido 20-0.

PUNTO 5: El recién designado presidente propuso tocar el tema del bajante de la basura en Residencias Quimbombó el cual ha venido causando molestias. Ahí nos recordó a los vecinos que las normas del edificio dictan que toda basura debe estar metida en bolsas plásticas selladas y que por basura no quiere decir lanzar un microondas dañado, un afiche en cartón piedra tamaño natural de Henrique Capriles y cien botellas de vidrio una tras de otra. Comprendemos que la situación nacional fomenta el alcoholismo, pero se le recuerda al PH-A que el reciclaje también es una opción.

PUNTO 6: En consonancia con el tema de los escombros, la señora Yhajaira Ortiz del 7-C pidió someter a votación la prohibición de sacudir alfombras por las ventanas, así como colocar ropa y toallas en éstas. Solicitó se dejara acotado en la minuta que: “Mi marido y yo no tenemos por qué estar viéndole las pantaletas ajenas a nadie… ¿me oíste 7-B?”

Acto seguido, Tiffany Mijares, inquilina del 7-B, levantó la mano y exigió su derecho a réplica, afirmando lo siguiente: “Se le aclara a la señora Yhajaira que mis pantaletas son de encaje y que yo sepa su maridito jamás se ha quejado. Además, aquí nadie le recriminó a ella cuando decidió aprovechar las guarimbas para botar la poceta de su baño en frente del edificio que, por cierto, todavía sigue ahí, así que no me vengan con cuentos sobres mis intimideces [sic.]”.

El recién designado presidente decidió someter el tema a votación. Moción aprobada. De ahora en adelante Residencias Quimbombó es una zona libre de pantaletas y de pocetas olvidadas.

PUNTO 7: A continuación se abordó el tema del parque infantil. Se les recordó a los vecinos que las normas dictaminan que todo niño menor de doce años debe estar acompañado por un representante, sin excepciones. La señora Gutiérrez del 8-D pidió la palabra y dijo que ella no tenía la culpa de que el aceite, la leche y la harina llegaran al mercado a deshoras y que ni loca se iba a llevar a su muchachito a hacer esa cola. A todo el mundo le pareció un buen punto. Aprobada la moción. De ahora en adelante un niño solo en el parque infantil significa que llegó el aceite y que los vecinos debemos correr cuanto antes al mercado.

PUNTO 8: En agenda también estuvo el sempiterno temita de recordarle al señor Santino Sotavento del 4-B que toda visitante debe anotarse en la puerta, aún a altas horas de la madrugada, no vaya a ser que seamos desvalijados como el mes antepasado. También se le volvió a advertir que el salón de fiestas no es un salón de citas, el ascensor no es un nido de amor, el estacionamiento no es un autocine y si las reuniones sociales en su apartamento van a ser todas las noches, que por lo menos cambie el nombre de su WI-FI a “Perdón_Por_Mi_iPod” y deje la clave abierta para entretener nuestro insomnio.

PUNTO 9: El siguiente orden del día fue discutir la contratación de un nuevo vigilante. Esto en referencia al despido del ciudadano Omar Garita cuando la noche del 30 de agosto se le vio colocar un aviso en la caseta de vigilancia que decía “Cerrado por vacaciones” y proceder a hacer una fiesta adentro con sustancias estupefacientes. El nuevo presidente prometió encargarse personalmente de la contratación porque él y que tiene un primo que conoce a alguien interesado.

PUNTO 10: Ya que se tocó el tema de los cartelones, Bartolo el conserje tomó la palabra para reclamar que sus avisos en los ascensores eran para dotar a la comunidad vecinal de información importante y no para ser rayados con mensajes anónimos e hirientes. En este punto se provocó una acalorada discusión entre los vecinos para explicarle que una cosa es un cartelón y otra es forrar el ascensor en papel Bond. También se le dijo que no fue correcto poner una nota de duelo por el fallecimiento del viejo Jaramillo, el del 9-A (QEPD), en letra Comic Sans y con signos de exclamación. Por último, le advertimos que entendemos el racionamiento de agua, pero un horario comprendido entre 1:00 y 1:15 p.m. ya implica ser egoísta con la visita post almuerzo al trono.

PUNTO 11: Para concluir, el tesorero de la Junta volvió a insistir, como en todas las asambleas, que las normas de pago del condominio son de obligatorio cumplimiento para los vecinos. Le recordó a las inquilinas del 7-B, 5-A, 6-B y 1-C que la excusa “Eso le toca a mi ex marido” no va a ayudar a que se arreglen las filtraciones del edificio.

De igual manera, se resolvió enviar nueva nota de protesta a la ex presidenta Aurora Genoveva García Galindo de Montes de Oca para explicarle que ya todos los vecinos nos hemos acostumbrado a los ladridos del bendito poodle ese que carga en la cartera, pero que sus gritos incesantes de “¡Mi Principito, shito!” para callarlo a altas horas de la madrugada es un ruido peor.

Considerados todos los puntos del día, se levantó la sesión no sin antes volver a acordar que el puesto 25 de estacionamiento es para visitantes y que el vecino del 4-C debe retirar de inmediato la lancha “Mi Katirrucia Konsentida” que colocó ahí. Se decidió también publicar un aviso en prensa para ubicar al vecino del 4-C a quien nadie ha visto desde la época de la permuta. De igual manera se exhorta a todos los vecinos a asistir a la próxima asamblea que se celebrará en treinta días hábiles. De nuevo, es contigo el del Twingo azul. En serio, si vas a hacerte el loco con la comunidad vecinal, considera mudarte a una casa.

Atentamente,

Eddy Ficio.

Vecino del 9-B. Secretario Accidental de Residencias Quimbombó (accidental porque aquí nadie anota un carrizo y después se nos olvida).

El Misterioso Mundo del Chat de las Mamás del Colegio

Anoche fui a una cena. Como todas las cenas, uno no sabe si es más educado poner el celular del lado del tenedor o del cuchillo por lo cual nadie se juzga. A fin de cuentas, el celular siempre es el indicativo de que no somos cinco alrededor de una mesa, en realidad somos cinco humanos y diecisiete invitados virtuales.

El tema de hablar por celular en la mesa ya es una costumbre la cual no me molesta a menos de que seamos dos y yo te esté echando un cuento. Ahí sí es como mejor agarrar mi teléfono y comenzar a chatearte a ver si me prestas atención. Este no era el caso de esta cena, aquí la conversación fluía y y los cinco estábamos lo suficientemente entretenidos como para no tener que mirar a la pantalla. Sin embargo, el celular de mi amiga Mela no dejaba de sonar. Con insistencia eso era “¡Pin! ¡Pin! ¡Pin!” cada tres segundos. Molesto por el incesante ruidito, interrumpí la conversación y le dije:

-A mí me parece de muy poca discreción que tú tengas un chat abierto a esta hora con un amante en presencia de tu marido.

-No vale, ¿qué amante? –me contestó -. Uy no, qué flojera tener un amante, el único novio que yo tengo aparte de Carlos es YouTube. No, no, esto es un chat ladíllisma de las mamás del colegio.

-¿Y qué pasó? ¿Se perdió un niñito? –preguntó otro comensal.

-Olvídense –contestó Carlos, el esposo de Mela -. Esto es todas las noches y todavía están en calentamiento. No hemos llegado al punto donde el pin es un compuesto de cien pines a la vez.

De esta manera fui introducido al misterioso mundo del chat de las mamás de colegio. Yo ignoraba que tal grupo de chat existía pero aparentemente es el estándar para toda madre que cuente con un celular y un hijo en edad de decirle: “A ver Santiago, sopla aquí. ¡Sopla! ¡Sopla! Muy bien!” Por lo que aprendí, el chat de una mamá de colegio es como perderse en una jungla peligosa. “Mientras más hijos tengas, más números de chats tienes, lo cual es una desgracia para todas y me imagino una tragedia para las que son opusas”, me explicó Mela.

La insistencia de este chat, el cual no me dejó reproducir en fotos por temor a represalias pero sí copiar, comenzó porque una mamá del colegio preguntó lo siguiente:

Mamá 1: Hola

Mamá 2: Hola

Mamá 3: ¡Hola!

Mamá 26: Helloooooooo

Mamá 1: Quería saber si alguna de ustedes tiene a su hijo malito del estómago.

Mamá 6: Amigaaaa por quéee que pasó???

Mamá 2: No, Matías está bien

Mamá 21: Sí, mi Sabri también. Ya lista con la exposición de los guaraos hecha para mañana. #proudmom!

Mamá 1: Es que Miguel anda como con el pupusito flojo.

Mamá 3: Noooooooooooooo (muchas caritas)

Mamá 19: Fren, qué le pasóoooo?

Mamá 1: Sí, horrible y yo no sé que le pasa pero de repente fue algo en el colegio…

Mamá 5: Amiga, ahora que lo mencionas… Vero no se siente nada bien.

Mamá 6: Ay noooo los pobres. ¿Será el agua en el colegio? :(((

Mamá 1: Sí es que el pupusito es como color verdoso y me angustié.

Mamá 5: Sí Vero lo tiene igual. Qué vaina…. Ya llamé a Raga pero me dice que es normal.

Mamá 13: ¿Alguien vio el partido esta mañana?

Mamá 2: Betsa qué insensata, estamos hablando de Miguelito y Vero que no se sienten bien.

Mamá 13: Ups, perdón.

Mamá 7: Hoy no jugaron mi Betsa

Mamá 1: Pero es que no sé si mandarlo al colegio mañana, es que miren…

[FOTO DEL PUTO PUPUSITO DE MIGUEL]

Mamá 13: Ascooooooooooooo

Mamá 2: Ay nooo, pobrecito!!!!

Mamá 5: Si así lo tiene mi Vero. Que vaina, ¿quién le habrá pegado esto…

Mamá 1: Yo como que no lo voy a mandar mañana al colegio.

Mamá 16: Sí amiga, es mejor. Después ese virus se esparce y ay no quiero ni pensarlo… Saben que hoy estaba leyendo sobre el Chikungunya y miren déjame mandarles este link….

La conversación continuó, pero Mela decidió apagar el celular. Obviamente la cena de todos también terminó después de estar expuesto a los residuos intestinales de un pobre niño que espero crezca con bastante personalidad. Aparentemente los chats de las mamás son un foro de dudas cuando el médico, el marido y el sentido común te bloquean en WhatsApp.

-Y en las protestas fue peor –me dice Mela-. Ahí eran 87 mensajes de “No” y “Sí” cuando una sola preguntaba: “¿Alguien va a mandar a su hijo al colegio mañana?

Hoy almuerzo con mis amigos de la universidad y le pregunto a las mujeres si tienen chats de mamás. Todas ruedan los ojos como si les hubiera dado en la madre. “Yo tengo el chat oficial”, me dice una, “luego el chat paralelo donde nos burlamos de las demás mamás, luego otro chat más privado con tres amigas y encima el chat de la maestra”.

-Ah, es que la maestra se comunica también por chat? -le pregunto a una. Ella me muestra su celular. El chat se llama “Vaca y Terné”.

-¿Qué significa eso?, -le pregunto.

-Aparentemente el colegio va a hacer un acto de grado con las canciones de Simón Díaz. A la hija de mi amiga le ha tocado ser la Vaca Mariposa y a otro el Ternerito.

-O sea, ¿tú me estás diciendo que la maestra tiene un chat abierto con cada personaje de la fauna en el folklore venezolano? -pregunto incrédulo.

-Y eso que no es Navidad, Toto. En Navidad está el amigo secreto, el acto de Santa, la repartición de regalos, y el chat para ver quien trae los brownies.

-¿Y no hay reglas? Porque eso de que haya 27 mamás diciendo “Ok” es como para lanzar el celular por la ventana y educar a tus hijos en casa.

-Sí, sí hay reglas, -me responde otra amiga. –Al principio del año se manda una serie de reglas para todas donde no se puede hablar de otra cosa que no sea el colegio, los mensajes deben ser exclusivos para todas, etc.

-Claro -interrumpe mi amiga de la hija-vaca Mariposa-, cada cierto tiempo sale una como la del cuento del pupusito que esa se ve que no está en un chat con reglas porque en el mío le hubieran lanzado el código de reglas completo.

-¿Y cómo hacen con los piojos?

-Ah no bueno, eso ya es todo el año. Lo peor es que hay mamás que se lanzan puntadas tipo: “se le recuerda a todas que las niñas deben llevar el pelo amarrado”. Eso claramente es para la niñita con el pelo rulo que llega julio y parece un afro.

Ya en casa, me pongo a pensar en lo siguiente: yo me quejo porque tengo tres chats. El de mis amigos de la universidad, mis amigos del bar y mi grupo de alerta sobre el posible divorcio de Kim Kardashian para así lanzar el tweet cómico que ya todos tenemos preparados desde que la Kim se comprometió con Kanye West. Con el grupo de la universidad me paso días borrando fotos de los hijos de mis amigos porque a veces siento que mi celular es un Kindergarten. Pero ver a mis amigas madres en esto de los chats colegiales hace de mi un amateur. Ellas tienen que llevar el chat al psicólogo. O peor, rezar que las vacaciones lleguen pronto para hacer lo que imagino debe ser la mejor sensación del mundo después del sexo: “Mamá 1 ha dejado el chat ‘5to Grado B’”.-

El Chevrolet de Alberto Di Stefano

Me molesta cuando la gente se tiene que morir para que te enteres de un cuento. No hablo de la existencia de una familia paralela, ahí sí es mejor que el condenado o la condenada estén seis metros bajo tierra. Me refiero a los cuentos cómicos de familia que surgen de la nada, como un comentario casual, cuando siempre han debido ser parte del repertorio familiar para ser utilizado luego en la conversación que comienza con: “bueno tú sabes que yo tengo un cuento sobre….”

El cuento de mi familia es sobre Alfredo Di Stéfano, considerado uno de los cuatro mejores jugadores de fútbol de la historia, quien falleció el 7 de julio de 2014 luego de pasar tres días en un hospital como consecuencia de un paro respiratorio al salir de un restaurante. Tenía 88 años.

Una leyenda del Real Madrid, su nombre en Venezuela está ligado con el famoso secuestro en 1963 que lo llevó a pasar 72 horas en cautiverio cuando fue plagiado por las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional al salir del Hotel Potomac en la urbanización San Bernardino. Sin embargo, su fama en nuestro país data diez años antes cuando, la “Saeta Rubia” llegó a Venezuela a disputar la Pequeña Copa del Mundo de Clubes junto a la plantilla del Millonarios de Bogotá.

Organizada por un grupo de empresarios venezolanos, la Pequeña Copa del Mundo de Clubes, fue uno de los más importantes torneos de fútbol de los años cincuenta. Con seis ediciones consecutivas (1952-1957) y una en 1963, para acá vinieron los mejores clubes de fútbol de Sudamérica y Europa, entre ellos, el Real Madrid, el F.C. Barcelona, River Plate, Rapid de Viena, Millonarios de Bogotá, el Corinthians, y el Sao Paulo.

En 1953, Alfredo Di Stéfano, envuelto en plena disputa por su fichaje, juega en Caracas con el Millonarios de Bogotá por última vez y gana la Pequeña Copa del Mundo. Y aquí entra, inexplicablemente, mi abuelo Branger en la esta historia. Tras ganar la Copa en una final entre Millonarios y Rapid Viena que quedó 4-0 con un gol de Di Stéfano en el minuto 6 y otro en el ‘35, la fiesta de celebración fue en el bar de casa de mi abuelo, el mismo que hoy en día he heredado (porque mi familia está clara que real no hay, pero bar sí).

“Eso casi le cuesta el divorcio con tu abuela”, me comenta una tía. Al inquirir el porqué, mi tía continúa: “Verás, entre las 1087 razones que tu abuela encontró en vida para divorciarse de tu abuelo Branger, una de ellas fue esa noche de farra con Di Stéfano. Desaforado por el triunfo del Millonarios y por tener al máximo goleador de la Copa en casa, a tu abuelo no se le ocurrió mejor cosa que regalarle un Chevrolet… ¡el de tu abuela!”

El fogoso SMS que no es para ti

-No sé qué hacer.

 

Son siete los mensajes de texto que me enseña en su celular. Cada uno contiene una carga erótica digna de enamorado empedernido. En pocas letras hay palabras de todo lo que le va a hacer, cuánto la va a amar y en dónde la va a tender para hacerla suya. Mensajes de madrugada cuando no se está junto a ella lo cual provocan que el encuentro próximo sea aún más fogoso.

El problema es que el celular donde se encuentran estos mensajes le pertenece a mi Mamá. Quien los envía es Domingo, el arregla-todo de sicasa (léase cambiar bombillos, regar matas y correr a hacer cuánto mandado le ordene la Comae Josefa quien todavía no se ha enterado de que la esclavitud en Venezuela se abolió en 1816).

La solución al misterio de los mensajes románticos es obvia. Mi familia es tan metiche que nosotros sabemos perfectamente cómo se llaman los allegados de quienes muy amablemente nos prestan servicios. Eso lo aprendimos de la Comae Josefa quien cuando se exalta y va a decir una grosería le pide permiso a su difunta madre. Ejemplo: “Por mi madre Dora Guerrero pero el coño de su madre el muérgano que me quitó la novela para encadenarse”. Hace tiempo que Dora Guerrero es la santa patrona de mi casa.

Por metiches es que sabemos que Domingo tiene amores con una señora mayor que se llama igual que mi mamá. Como los mensajes son enviados de madrugada y yo tengo experiencia en mensajes de texto enviados de madrugada con conclusiones drásticas al día siguiente, le digo que simplemente Domingo andaba en una pea cachonda y marcó el nombre de su adorada para decirle lo mucho que la quería, sin darse cuenta que la persona que los recibiría sería su patrona.

Ahora, la diatriba de mi señora madre no es que le hayan mandando mensajes de esa naturaleza (“A esta edad, mi amor, son casi que hasta bienvenidos”, me dice). La cuestión es que no sabe si decirle a Domingo que le mandó los mensajes eróticos por equivocación o hacerse la loca.

-Yo digo que te hagas la loca –le contesto a ella en el almuerzo -. A mí me viene una jefa a decirme que se leyó mi pensamiento quesúo y yo no vuelvo más nunca a laborar.

-Pero es que me da lástima.

-Claro que te tiene que dar lástima, a nadie le gusta que lo agarren escribiendo borracho.

-No, no es eso. Es que si no le digo nada, va a pensar que su novia no lo quiere.

Mi mamá tiene un buen punto. Si no le dice nada, Domingo va a pensar que la novia no quiere nada con él. En cambio si le dice algo, Domingo se va a ir a enterrar la cabeza como los avestruces y después llevar a la novia al Registro Civil a cambiarse el nombre.

Esto de los mensajes no correspondidos es un tema de esta era. Todos hemos recibido un mensajito tipo: “Mi reina, te busco tipo siete”. Eso me da una lástima increíble cuando me llegan. Si yo fuera la reina me encantaría que me buscaran tipo siete. Yo siempre contesto. No les pongo que tienen el número equivocado. Simplemente le escribo: “Listo, Papi. A las siete estoy lista. TQQJ”. SIEMPRE me mandan un corazoncito de vuelta. Yo lo veo como un servicio público. Que nadie diga que yo no mantengo viva las relaciones de la gente anónima.

Los mensajes que sí tengo que contestar honestamente son los trágicos. “Abuelita, voy llegando de La Guaira pero no te voy a poder buscar sino a las cinco”. Ahí paro un peo. “Bien bonito como me tratas. ¿Y ahora qué se supone que yo haga?” Es verdad, si yo fuera de la tercera edad exigiría que me buscaran a mi hora. El casino ilegal o Farmatodo puede ser de 24 horas pero de repente esa doña es tempranera.

Ahora, lo peor son los mensajes equivocados donde se ve claramente que la otra persona le dio un número erróneo para salirse de ese paquetón. Algo tipo “Epa, soy Luis el de la discoteca de anoche. Un placer conocerte, hablamos”. Pobre Luis. Porque decirle que está equivocado y que está hablando conmigo es quitarle todo tipo de esperanza de aquella catira despampanante con la cual se tomó tres rones en la barra de la disco. Enterarse de que no hay posibilidad de un segundo encuentro porque la tipa le jugó la carta del número malo es perder la fe en la noche y los encuentros fortuitos. Luis debe volver a la caza. A veces me provoca escribirle diciéndole que si quiere lo acompaño. Por lo menos cuando vea a otra catira que anote su número voy yo después a pedirle a ella que me corrobore su teléfono a ver si le miente al desafortunado Luis.

Pero por lo pronto nuestro tema es con Domingo. Josefa dice que por su madre Dora Guerrero no le digamos hoy porque ella tiene que mandarlo a comprar el Kino y después seguro no vuelve. Ya veremos qué pasa pero de mi parte le pienso decir que eso es un error común. Luego le recomendaré que quizás sea bueno comenzar a decirle “Gorda” a su novia y grabarlo así en el celular. Mi mamá dice que eso es una pésima idea porque de repente va a pensar que la “Gorda” es ella, pero eso es ya mi madre enrollándose con los kilos de más. Anónimo o no, todo el mundo merece una respuesta. Sobre todo los que todavía se escriben cosas pensando en el amor.-